Es una realidad que la mayor preocupación de los clubes es acertar con el entrenador que va a conseguir el mejor rendimiento del primer equipo, del equipo insignia. A pesar de ello, y previamente a conseguir ese entrenador en el que depositamos la confianza para que lo arregle todo, es muy posible que se hayan hecho preguntas del siguiente tipo, con el fin de querer, realmente, hacer un plan para el club:
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- ¿Cuál es nuestra forma, como club, de entender el fútbol?
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- ¿Qué tipo de valores queremos transmitir y qué comportamientos exigiremos de nuestros jugadores?
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- ¿Qué nivel de competitividad y de éxito deportivo tenemos como objetivo según la realidad del club?
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- ¿Qué realidad tenemos a nivel de la incidencia lesiva en nuestros jugadores? ¿Necesitamos realmente hacer
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- ¿Qué tipo de profesionales y de qué nivel contrastado necesitaremos dentro de las ciencias del deporte y de las ciencias de la salud?
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- Si entendemos que estos profesionales van a tomar decisiones muy importantes sobre los jugadores de nuestro club, ¿qué estrategia a nivel de presupuesto va a decidir el club para estas contrataciones?
Esta última pregunta es clave, pues va a permitir entender el nivel de importancia que el club va a dar a los profesionales que toman decisiones sobre la prevención, rendimiento condicional general, rendimiento específico condicional en competición, tratamiento de lesiones, readaptación post lesión y valoración del jugador. Estas seis áreas de trabajo son clave en el fútbol, en el club, en el equipo, en el propio futbolista. Un club necesita un grupo de profesionales con un elevado conocimiento a nivel de la ciencia que influye en el fútbol, con experiencia en este deporte, con capacidad de análisis de las situaciones que puedan producirse, y con capacidad autocrítica. Un grupo de trabajo que es capaz de realizar una autocrítica después que un análisis permita ver un enfoque equivocado, es un grupo de nivel, un grupo que dará la vuelta a la situación cuando sea necesario y en el que se podrá confiar plenamente. Desarrollar un grupo de estas características es, como decíamos, clave en el funcionamiento óptimo de un club de fútbol. Es conseguir un grupo de gran nivel, con plena conciencia de lo que es necesario hacer para mejorar, y que ejecuta los siguientes puntos:
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- Contrasta para decidir la opción de tratamiento óptima ante un jugador lesionado
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- Valora el jugador en proceso de recuperación, y reflexiona sobre la progresión más rápida y segura para el mismo
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- Decide el plan de prevención lesiva como primera medida del rendimiento de un equipo
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- Planifica y programa el entrenamiento y las cargas del mismo según el calendario competitivo, manejando los parámetros clave para esta acción
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- Decide la metodología óptima para el desarrollo condicional, coordinativo y cognitivo-perceptual de los jugadores
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- Es capaz de crear las tareas idóneas para el equipo y para cada uno de los jugadores
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- Integra los objetivos del entrenamiento dentro de la preparación táctica que el entrenador y su equipo técnico decide para cada partido de competición
No hay duda: un club que pretende ser fuerte y tener identidad, no va a decidir contrataciones de preparadores físicos (tanto de sala como de campo), readaptadores, fisioterapeutas, médicos, osteópatas y otros profesionales, sin un estudio detallado para tomar estas decisiones. Importante entender el mensaje. Estos profesionales van a convertirse en un activo intangible, serán capaces de generar valor y podrán proporcionar una ventaja competitiva sobre equipos rivales. Y un hecho para poder comprenderlo aún más. Van a tomar decisiones muy importantes sobre el mayor activo del club: los jugadores.